




Los aragoneses han entrado con fuerza en el mundo editorial liliputiense. Prueba de ello es que éste es el tercer artículo consecutivo que escribo sobre uno de ellos. María o Atalanta Mini, como muchos la conocerán, es la miniaturista de la que quiero hablar, porque su trabajo tiene una calidad fuera de lo común y un toque muy personal que lo hace absolutamente reconocible.
Profesional del diseño gráfico, Atalanta ha terminado trasladando su experiencia laboral a las miniaturas y se ha especializado en reproducciones minúsculas de sus libros preferidos, además de crear también sus propias obras partiendo de cero.
Se reconoce admiradora de otra gran editora del mundo mini, Sará Álvarez (de quien ya he hablado largo y tendido en este mismo espacio en una ocasión anterior y que volverá sin duda a aparecer por él próximamente), y, aunque a veces se pregunta cuál es la forma de trabajar de su referente, asegura que prefiere no saberlo e investigar por su cuenta para realizar así libros más personales y diferentes, como explica: "Para miniaturizar libros he tenido que experimentar de forma autodidacta, haciendo muchos ensayos y pruebas hasta que logro un resultado que me convence. Elijo obras que me sugieran algo especial, bien por sus gráficos o por sus contenidos y, en algunas ocasiones, he creado libros inexistentes". Algunos de estos, como el de "Las invocaciones" o las agendas anuales", bien pudieran haberse editado en formato convencional, dado el éxito que han tenido en versión miúscula.
María compone cada libro como si fuera a escala 1:1; trabaja las ilustraciones para aumentar su fuerza y, en muchas ocasiones, reescribe los textos a micro escala para aumentar su legibilidad. "Luego -explica- el proceso de encuadernado difiere según las necesidades u el aspecto de cada libro. Intento reproducir las técnicas que se utilizan en la realidad, excepto el guillotinado, que lo hago hoja por hoja (dichoso quien tenga una guillotina para estos tamaños). El acabado final depende del conteido de cada volumen e intento que despierten tanta curiosidad como para incitar a abrirlos, como sucedería con cualquier libro a tamaño convencional", concluye.
El resultado de su trabajo, minucioso y detallado, no deja indiferente a nadie. El mimo que pone en cada uno de sus pequeños volúmenes es algo que puede apreciarse en estas fotos, pero que se valora sobre todo cuando se tiene en las manos. Maria (o Atalanta) ha conseguido hacerse un muy digno hueco en el mundo editorial miniaturista español que estoy segura de que se hará cada vez mayor y saltará fronteras, como ya lo ha hecho Sara Álvarez, quien el año pasado consiguió una muy merecida titulación internacional como IGMA Artisan.


1 comentarios:
Hola Susana. Excelente blog.
Llegué hasta él desde una entrevista tuya, buscando información sobre la colección CRISOLIN, o más bien debiera decir "Serie especial de la colección CRISOL".
Me resulta extraño tan poca o nula información sobre el tema, incluido la web de la editorial Aguilar.
De cualquier forma, llego para quedarme te visitaré con frecuencia. Sorprendente el trabajo de esta ¿diseñadora? de minilibros. Creo que todas las imágenes de la entrada son obras de ella ¿cierto? De ser así impresionante trabajo.
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