domingo 17 de mayo de 2009

Libros en Movimiento: desplegables, móviles y pop up en Zaragoza













El 5 de mayo se abrió al público la exposición "Libros en movimiento", con 150 obras de mi colección de volúmenes desplegables, móviles y pop up... No pude mostrar todos los ejemplares antiguos que quería, porque no disponíamos de suficientes vitrinas y, además éstas no tenían suficiente fondo para que este tipo de libros pudieran lucirse debidamente. Pero, a cambio, dejé muchos ejemplares para que el público pudiera manejarlos y conocer los distintos mecanismos que proporcionan movimiento o relieve a un libro, incluidos 3 grandes paneles para niños.

La muestra puede verse en la Biblioteca de Aragón (C/ Doctor Cerrada, 22) hasta el 30 de mayo.

Gracias a quienes recomendáis la muestra en vuestras páginas, como El crítico de Zaragoza, la Biblioteca El Portillo, el Ayuntamiento, Brujitaminis, La ciudad, Chinachana World Press...

viernes 3 de abril de 2009

MINILIBROS... Por Javier Gobai


Ya tengo logo. Me encanta la foto que me ha enviado el artista miniaturista Javier Gobai (el señor de los fósforos) con la micro escultura que ha realizado en referencia a esta afición mía por los libros en miniatura, y lo he adoptado. (Si pincháis en la foto, se amplía, y la veréis mejor).

Una pequeña gran obra de arte sólo apta para aficionados con muy buena vista, desde luego... El resto de las creaciones relacionadas con el mundo del libro que está haciendo para mí también prometen, cuanto menos, sorprendernos.  Gracias, Javier.

martes 2 de diciembre de 2008

LOS LIBROS EN MINIATURA DE SARA ÁLVAREZ


























El empeño de algunos artesanos en reproducir a escala 1/12 o 1/24 cualquier objeto cotidiano para sus casas de muñecas o sus escenas en miniatura está logrando muy buenos resultados en el mundo del libro minúsculo.
Aunque hay más artistas patrios y foráneos que merecen un comentario, hoy quiero hablar de una de las pioneras en el "mini mundo bibliófilo facsimilar a escala" en nuestro país: Sara Álvarez.

Es pintora de profesión, coleccionista de libros pop up y una excelente miniaturista por afición que, aunque toca varios palos y todos bien, se ha especializado en reproducir libritos a escala 1/12 (la más común para las casas de muñecas contemporáneas).

Hay quien puede pensar que su labor se limita a "escanear" los ejemplares de formato convencional a un tamaño determinado, imprimirlos, cortarlos y encuadernarlos con cierta gracia... Se equivocan. Sus trabajos van más allá de una simple reducción: son una reproducción absolutamente fiel de los originales, pero en miniatura. Lo que la lleva a "minimizar" proporcionalmente no sólo el tamaño de las páginas y las ilustraciones sino también el grosor del papel ("el gramaje"); coser a mano los pliegos con un bastidor diminuto; envejecer cada una de las páginas con la pátina precisa para que se parezca lo más posible al modelo; encuadernarlos en una finísima piel que previamente ha tenido que chiflar tanto y con tanta precisión que cada pieza parece papel de fumar; dorarlos con hierros minúsculos...

Comenzó reproduciendo libros pop up como la Casa de muñecas que se ve en la foto superior; continuó con algunos cuentos convencionales y móviles como Pinocchio; saltó a la reproducción de códices (Herbario, Bestiario medieval, coranes...); probó con los cuentos troquelados de Ferrandiz; regresó a los pop up con los complicados mecanismos de Nister y Meggendorfer... Y no se le resiste ninguna técnica.

Tengo la suerte de contar con muchos de sus pequeños volúmenes en mi colección, pero en su página hay muchos más y merece la pena darse una vuelta por ella para contemplarlos con todo detalle: http://chapurreao.blogspot.com

martes 18 de noviembre de 2008

Álbumes fotográficos en miniatura







Inmortalizar un instante, perpetuar un rostro o un gesto, un paisaje o un suceso, la posibilidad de llevar siempre consigo las imágenes de los seres queridos fue una sencilla, rápida y, sobre todo, económica realidad desde la aparición del daguerrotipo en 1839.

Aunque la primitiva técnica exigía larguísimas exposiciones para tomar las imágenes y, en consecuencia, unas muy aburridas sesiones que obligaban a los profesionales de los primeros estudios a colocar elementos que entretuvieran a los modelos, atriles y artilugios que sujetaran sus cabezas y mantuvieran erguidos sus cuerpos mientras posaban, todo el que pudiera permitírselo, se retrataba.

Se popularizaron entonces los álbumes fotográficos familiares a tamaño convencional, pero también en miniatura, porque resultaban menos costosos y más prácticos: podían llevarse en un bolsillo, un bolso, una cartera... De similar manera a como se usaban los carísimos retratos en miniatura pintados sobre marfil, porcelana o nácar que se situaban en la tapa interior de los relojes de bolsillo o a modo de colgante, broche...

La capacidad de almacenaje de las nuevas tecnologías y la fotografía digital están acabando con los álbumes tradicionales, pero afortunadamente siempre hay alguien que se toma la molestia de recuperar las buenas costumbres, como Feli, quien ha reinventado los miniálbumes personalizados para llevar en el bolsillo o colocar en una casa de muñecas.

Los comercializa con una estupenda encuadernación artesanal en piel o símil piel, cosidos a mano, con papel de seda entre páginas, con o sin fotografías desde el Minimundodefeli. Os invito a que paseéis por su web y que disfrutéis también de sus otros trabajos miniaturistas. Su iniciativa es, sin duda, una original alternativa a los regalos navideños convencionales.

martes 28 de octubre de 2008

LA REGLA DE SAN BENITO... EN MINIATURA




























Aunque, como ya he dicho en anteriores comentarios, en España se han hecho pocos libros en miniatura, hay uno que se ha editado con bastante frecuencia en un tamaño minúsculo. Se trata de la Regla del Gran Patriarca San Benito.

Benito de Nursia, fundador de la orden de los benedictinos, escribió a principios del siglo VI una regla destinada a los monjes de los monasterios, cuyo principal mandato es el ora et labora, con una especial atención a la regulación del horario, para conseguir un equilibrio entre el trabajo (generalmente trabajo agrario), la meditación, la oración y el sueño. Su Santa Regla, que Carlomagno hizo memorizar a todos los monjes, ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas y se imprimió por primera vez en 1734 en París.


Actualmente, alrededor de 700 monasterios masculinos y unos 900 monasterios y casas religiosas femeninas, ubicados en los cinco continentes, siguen la Regla de San Benito.


En el Cerro de Andévalo, Huelva, existe la Hermandad de San Benito Abad, que celebra la más antigua de las romerías de la provincia andaluza, caminando desde el pueblo hasta la ermita de San Benito en un viaje que dura más de cuatro horas y en el que los fieles de la hermandad lucen los trajes tradicionales para tal fin.

Pues bien, resulta curioso que las mujeres de esta hermandad (en la foto) lleven un ejemplar de la Regla de San Benito en miniatura. Este mini libro forma parte del llamado "manojo de la Jamuguera" (como se las conoce a ellas), un conjunto de joyas que llevan las mujeres de los Mayordomos de la hermandad en el pecho.

Ignoro si esta tradición es una de las razones que ha llevado a editar tantos libros minúsculos sobre la Regla de San Benito o si ha sido precisamente el que se hayan publicado en España abundantes ejemplares en miniatura de la Regla desde el siglo XVIII lo que indujo a estos fieles a incluirlo en su atuendo festivo. Claro que también es posible que no tenga nada que ver un hecho con el otro y sólo sea fruto de la casualidad.


El catálogo "Pequeños y exquisitos. Tesoreos en miniatura" que se realizó en mayo de 2000 con motivo de una exposición de la AFEDA (Asociación para el Fomento de la Encuadernación de Arte) explica que el primer "mini" volumen de la Regla se imprimió en Madrid en 1691, pero se trata de una errata, porque se refiere al precioso ejemplar que se conserva en la Biblioteca Nacional que en realidad data de 1791. Sin embargo, yo tengo otro volúmen de La Regla de San Benito impreso en Madrid por Antonio Sanz en 1753 (en la primera foto, arriba a la derecha) y otro de 1885 impreso en Badajoz del que también adjunto foto. Conozco además una edición La Regla de sólo 80 mm x 55 impreso por Juan de la Cuesta en Valladolid en 1856 que pertenece a Doña Manuela León.

He intentado ponerme en contacto con la hermandad y con el museo etnográfico del municipio, pero a día de hoy no he recibido respuesta. Si alguien sabe algo, estaré encantada de conocer cualquier detalle sobre esta curiosa costumbre.

jueves 16 de octubre de 2008

LA BIBLIOTECA DE LILIPUT EN CÁDIZ


































































































































El día 15 de octubre, la delegada de cultura de la Junta de Andalucía, Yolanda Peinado, inauguró mi exposición de libros en miniatura en la Biblioteca Pública de Cádiz (Avenida Ramón de Carranza, 16).

El montaje fue bastante complicado, porque el lunes fue festivo en esa comunidad y sufrí problemas de todo tipo: con los billetes de tren (no quedaban directos a Cádiz y tuve que ir a Sevilla en el AVE y alquilar allí un coche), con el envío del material a través de SEUR (lo entregaron un día tarde), con los estantes de las vitrinas (que se caían), con las luces (muchas fundidas y con los cables colgando), con las cartelas explicativas de los libritos (que se perdieron)... pero cuando estás rodeada de buenos profesionales que, además, tienen muy buena voluntad, todo se soluciona pronto e incluso resulta muy, muy bien.
Así pues, mi agradecimiento a todo el personal de la Biblioteca Pública de Cádiz, desde su directora, Mª José Vaquero, al guarda de seguridad, pasando por los técnicos y el resto de los trabajadores, y por supuesto a Inma, por su amabilidad e inestimable ayuda.
Por cierto, la preparación de la exposición es uno de los motivos por los que he estado sin actualizar este blog desde hace ya bastante tiempo, razón por la que pido disculpas a quienes lo leeis habitualmente.

El caso es que a las 11 en punto todo estaba ya listo y todo transcurrió de acuerdo al programa: discurso de la delegada del Gobierno, discursito mío, visita guiada por la sala explicando cuáles eran los libros más importantes y por qué y turno de preguntas para los colegas de la prensa, quienes me hicieron trabajar de lo lindo: ¡no paré de hablar hasta las 14,30 h!

Pero se portaron estupendamente y dieron cuenta de la noticia desde el domingo anterior... ¡¡mil gracias!! Los recortes que anteceden a este texto corresponden a lo publicado hasta el día 15, pero según me han contado (y ahora he podido comprobar) también han salido nuevos reportajes en El Diario de Cádiz, ElPaís, Ocio la Voz digital, Revista Ibérica, Publicaciones del Sur, El Economista, Diario Siglo XXI, Guía de Cádiz, ABC, otra vez El País del 27 de octubre y alguno más que ahora no recuerdo... Además de lo que han emitido en el telediario de Antena 3, Andalucía Directo, TVE 2 Andalucía, Canal Sur, Ondaluz TV Digital, la Ser, Radio Punto, Europa Press, el propio Ayuntamiento de Cádiz, Crónica de Sevilla, y la red de Universidades Universia (aunque aquí confunden la sede)... La exposición incluso ha servido de inspiración para algunos editoriales de crítica política , blogs , blogs, blogs, blogs, blogs, blogs... Algunos de ellos, realmente sorprendentes y que desde aquí recomiendo, como Volviendo a lo de Ayer y Contrapoeticam. La Biblioteca de Liliput también ha sido recomendada por cronistas de sociedad... y he vuelto a contar con el apoyo incondicional del portal cultural Iberarte, que en un mes ya ha publicado una entrevista y dos reportajes sobre mis libros en miniatura además de un enlace a la web de mi revista... ¡Gracias, gracias, gracias! Me acaban de decir que hoy día 17 ha estado rodando Tele 5 y que van a emitir otro reportaje y una publicación de turismo italiana on line, Travel blog it, habla de la muestra y la recomienda...

¡¡Mil gracias de nuevo por ayudarme a difundir esta parcela tan particular de la bibliofilia y el miniaturismo!!

Vamos, que no me puedo quejar. Pero lo mejor fue el contacto directo con la gente que fue a ver la muestra desde el primer minuto. Sus comentarios, sus halagos, su curiosidad e interés por los libros, por la colección y por todo lo que veían es algo que no voy a olvidar fácilmente (ni quiero) y que me ha hecho regresar a Madrid con la autoestima reforzada y con ganas de empezar a preparar ya la nueva exposición.

lunes 11 de agosto de 2008

EL PORQUÉ DE LOS LIBROS EN MINIATURA, LOS MINILIBROS...


Seguramente, a muchas personas les puede parecer absurdo que se editen libros con un tamaño tan reducido que leerlos se convierte en un ejercicio casi imposible y cuyo empeño en hacerlo puede dejar la vista seriamente dañada.

Sin embargo, hace siglos no se "encogían" los libros por el extravagante espíritu de "conseguir el más pequeño todavía" sino por una cuestión puramente práctica: suponían un soporte pequeño y compacto en el que almacenar mucha información y así podían transportarse con mayor comodidad y menor esfuerzo, en una época en la que los medios de locomoción dejaban bastante que desear y los viajes se hacían interminables. En otras palabras, que perseguían el mismo objetivo que los actuales palms, móviles, ordenadores portátiles y demás automatismos: albergar muchos datos en poco espacio, como muestra la Biblioteca Jacobea de viaje del siglo XVII que se custodia en la Biblioteca Británica con la que ilustro este texto y que, como puede comprobarse, tiene un cuerpo o tamaño de letra totalmente legible.

Además, como el 80% de los primeros libros eran de carácter religioso, y las sagradas escrituras tenían un importante elemento simbólico y espiritual, estaban pensados, destinados y diseñados para ser llevados siempre en la mano (la típica imagen de los antiguos monjes encondiendo sus libritos de oraciones entre las anchísimas mangas de los hábitos...), enganchados a un cinturón o colgados del cuello... Así pues, los libros de horas, devocionarios y breviarios se hacían lo más pequeño posible para poder tener cerca de uno mismo la "palabra de Dios" (incluso en contacto con el propio cuerpo) y de paso facilitar su manejabilidad y soportar su peso. Pero este principio no sólo funcionaba con los textos católicos: los coranes, torás y demás libros sagrados de otras religiones fueron miniaturizados con el mismo fin.
Los mini almanaques y calendarios que tanto se popularizaron desde principios del siglo XVII en Inglaterra y a partir del XVIII en Francia, Alemania y Austria (y que no sólo contenían el santoral, las fiestas de guardar y los fechas señaladas del año sino que además ofrecían muchísima información práctica cotidiana y resúmenes históricos), también se realizaban en un pequeñísimo tamaño tanto por lo efímero de su contenido como para ser portados en los bolsillos de los chalecos de los caballeros o en las limosneras de las damas. Tanto gustaban estos pequeños almanaques, que se convirtieron en el regalo de moda en aquellos tiempos. Se comercializaban en primorosos estuches, acompañados de una lupa de dimensiones proporcionales a los libritos, que a su vez se encuadernaban a todo lujo en piel, nácar, marfil, carey, filigrana, esmaltes, seda, bordados, plata y oro... Convirtiéndose en verdaderas joyas.

A finales del siglo XVIII, la aparición de las teorías de Rousseau tuvo como una de sus consecuencias que se pensara en la educación de los niños también de manera lúdica. Empezaron a publicarse antonces libros de cuentos o didácticos destinados al público infantil en formato miniatura para hacerlos más atractivos a sus gustos y tmabién más apropiados al tamaño de sus pequeñas manos.

Hoy, sin embargo, el objetivo de los libros minúsculos se encamina más a valorar la habilidad en el proceso de fabricación y "miniaturización" tanto como en la belleza del producto acabado y su originalidad.